Entrevista a Rosalind Ebbut, diseñadora de vestuario

"Entre principios del siglo XIX y el año 1850 hubo un cambio de estilo, y hemos podido mostrar a Victoria, interpretada por Jenna Coleman, creciendo y haciéndose adulta mientras cambiaba la moda de forma absolutamente brillante"Rosalind Ebbutt, diseñadora de vestuario

Rosalind Ebbutt nos da una lección de historia de la moda mientras explica cómo ayudó a contar la historia de la joven reina Victoria a través de este increíble vestuario.

"Entre principios del siglo XIX y el año 1850 hubo un cambio de estilo, y hemos podido mostrar a Victoria, interpretada por Jenna Coleman, creciendo y haciéndose adulta mientras cambiaba la moda de forma absolutamente brillante. A comienzos de siglo se llevaba la cintura muy alta, los vestidos “imperio”. Pero hacia 1820 la cintura empieza a descender gradualmente, y la falda se va abultando. Fue estupendo porque James (Keast) ya había pensado en el periodo anterior, cuando aún se llevaba la cintura ligeramente alta, las mangas abullonadas y la falda acampanada, un estilo muy adecuado a la imagen de niña pequeña que queríamos dar a Victoria".

"Luego, cuando llega a Reina, las mangas se van haciendo más pequeñas, la cintura baja, la falda se abulta un poco y el escote varía de forma. De modo que para cuando la Reina se casa había tenido lugar una modificación total en los vestidos. En 1841 la vemos ser madre, con unos vestidos ligeramente más modestos. Aunque el cuello ha bajado, el escote es totalmente recto, el corpiño rígido por delante, las mangas son más estrechas y los puños mas sobrios,  la falda se hace más ancha y se usan más enaguas. Es básicamente la imagen típica de la era victoriana temprana".

Rosalind también ha representado momentos importantes de la vida de la joven Reina, como el cortejo de su futuro esposo, el príncipe Alberto.

"Cuando se ve con Alberto, sus vestidos de noche son de color azul o verde mar, y con ellos aparenta ser mayor, casi una adulta joven, y también parecen un poco irreales. Luego diseñé un vestido de seda y gasa rosa, con el que estoy contentísima, y que utilizamos para la escena de la proposición de matrimonio. Su vestido de novia es una versión del auténtico, que aún existe y se exhibe en el palacio de Kensington. Hicimos uno semejante, no era exactamente igual porque no teníamos metros y metros de encaje de Huntington, pero quedó bastante bien, y conseguimos encontrar unas flores de azahar de cera antiguas, y un artesano extraordinario nos hizo una diadema preciosa para el pelo. Todo quedó fantástico".

Rosalind también estaba muy satisfecha de cómo había quedado el vestuario del joven príncipe Alberto (Tom Hughes).

"Alberto viene de Alemania, así que la primera vez que le vemos lleva el uniforme de los húsares. Él y su hermano, al que interpreta David Oakes, llegan con esas increíbles libreas, y existe un famoso retrato suyo con ese uniforme en concreto. Fueron confeccionados por una empresa de Polonia, y son deslumbrantes, le dan ese aire de príncipe alemán de cuento de hadas. Cuando llegó, Alberto usaba prendas ligeramente germánicas, como su chaqueta verde, que poco a poco abandona".

"Hay retratos muy famosos de Alberto, en uno de ellos luce el traje que llevó en su boda, y es un uniforme militar rojo, como el que se exhibe también en el palacio de Kensington, y tras su muerte, Victoria hizo que se bordaran en él las palabras “mi amado Alberto”, y unas palomas y corazoncitos. También hay un cuadro muy famoso de Winterhalter en el que aparece con un precioso abrigo azul oscuro, y encargué que confeccionaran un abrigo igual, pues estaba espectacular con él".

"También poseía levitas negras y todas las prendas convencionales que tendría cualquier aristócrata en aquella época, incluidos pantalones bombachos y todas esas cosas que se ven en cualquier personaje de la corte. La única diferencia es que hemos hecho que Alberto parezca ligeramente adelantado a su época, casi un caballero de la década de los cuarenta, mientras que Rufus, que interpreta a Lord Melbourne, queda reflejado como levemente retrógrado, pues su época es la de principios de siglo, de modo que su aspecto se asemeja más al de un personaje del periodo de la regencia con glamour, marcando una clara diferencia entre los dos".

Diseñar el vestuario y vestir a la Reina Victoria es una cosa, pero disfrazar a la reina Victoria de reina Isabel fue todo un reto que Rosalind disfrutó.

"Me gustó mucho cómo quedó ese vestido. Era una mezcla de tres o cuatro vestidos distintos que encontramos en la sastrería, usé la falda de uno y la parte de arriba de otro. Intentamos copiar el retrato de Isabel I con el pelo suelto que aparece en la serie. Jenna estaba impresionante".

"Los bailes de disfraces eran muy populares en la década de 1840, y mostraban la idea que tenían los victorianos de la moda de otros periodos. Daisy (Goodwin) nos describió los disfraces que podrían llevar los personajes, y había arlequines, disfraces de romanos, de pastoras, de caballeros del siglo XVII, de diosas griegas y otros muchos.  También había un gran elenco: además de los actores principales, tenía que aparecer mucha gente para dar la impresión adecuada. Nic (Collins), la estilista y peluquera, hizo un trabajo asombroso. En cada uno encontramos algo para conseguir una imagen estupenda. Y cuando todo estaba hecho, fue fantástico".

Rosalind nos habla del reto que supone tener que vestir a un reparto tan amplio.

"Había mucho que hacer porque teníamos un gran número de actores y escenas importantes, en las que estarían todos, y todos tenían que estar perfectos. Son todos encantadores, y tuve a muchas personas brillantes ayudándome, pero no parábamos. Había una escena en un burdel alemán, después de que Alberto se marchara a Alemania para luego volver y casarse con Victoria, y nos esforzamos muchísimo para que pareciese que esas preciosas chicas eran caramelos. Utilicé todos los colores de los dulces, rosas y amarillos, con cintas al cuello, y todo quedó perfecto. Fue muy emocionante, porque era la primera vez que vestíamos a todo el mundo".

"El día que fuimos a Whitby a rodar la escena en la que Victoria descubre una placa también fue genial. Estaban muchos de los actores principales, además de soldados y alborotadores detrás, pero quedó magnífico. Victoria llevaba una capa y un tocado azul, de modo que todo era rojo, blanco y azul. Eso me gustó mucho. Aunque el mejor día fue el de la boda. A mí me preocupaba, porque había 30 actores principales, cientos de extras, coros y damas de honor paseándose, pero hizo un día precioso, el sol brillaba a través de las ventanas de la abadía de Beverley y quedó increíble".

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El vestuario de 'Victoria'