Domingo Duarte

Edad: 35. Profesión: Torero. Razón para acudir a terapia: Ansiedad causada por un reciente “despertar de la conciencia” que le lleva a cuestionar la legitimidad de su profesión.

 

Datos biográficos: Nacido en un caserío a las afueras de Andatza, en Guipúzcoa, Domingo se crió con el pequeño rebaño de vacas pirenaicas que tenía su familia. Desde muy pequeño se aficionó a ver en la tele los toros los domingos por la tarde, porque a su aitona le gustaban mucho. Y con tan solo 4 años ya jugaba a ser torero con algunas de las pirenaicas. Y así, entre juegos y las historias que le contaba su aitona sobre Lecumberri, el famoso marinero torero de Murueta, Domingo fue cogiendo afición y descubrió su propia vocación. Tanto fue así, que con doce años ya viajaba él solo hasta la escuela taurina en Irún después del colegio, y estuvo recibiendo clases de tauromaquia a escondidas de su amatxo, a quien no le gustaba ni que bromease con hacerse torero.Pero con dieciséis años le dijeron que tenía verdadero talento para el arte, y a pesar del disgusto que causó en casa, Domingo anunció cuál iba a ser su futura profesión. Así, a los 18 años Domingo se presentó como novillero en la Plaza de Toros de Vista Alegre y tres años después hizo su debut en Las Ventas, para convertirse en la nueva estrella de la tauromaquia de España y Euskal Herria. 

Atractivo y admirado, Domingo lo ha conseguido todo en la vida: su propio caserío con un rebaño extenso de vacas, dinero, fama, coches caros y mujeres bellas, todo lo que un hombre puede desear. Sus relaciones amorosas siempre han tenido mucho eco mediático, ha salido con modelos, actrices y presentadoras de TV. Tiene tan buena vida que no piensa en "sentar la cabeza". Pero algo ha cambiado en él recientemente, algo que le ha hecho cuestionar su vida profesional. Hace poco, Domingo se encontró una camada de gatitos abandonados en su caserío y decidió adoptarlos. Desde entonces, se le ha despertado una sensibilidad excesiva hacia los animales. Ya no es sólo la tauromaquia lo que le horroriza, sino cualquier tipo de explotación y abuso hacia los animales: la ganadería, los criaderos de cachorros, los circos, los zoos, y hasta las marisquerías.

En su entorno taurino, este cambio no va a ser bien aceptado. Domingo sufre un ataque de ansiedad antes de su próxima corrida y acude a Rebeca en busca de ayuda.

 

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