Quico Montijo

Edad: 49. Profesión: CEO del Grupo Montijo. Relación con Rebeca: Primo.

 

Quico Montijo

Quico Montijo

Datos biográficos: QUICO, Francisco, es el hijo primogénito de Francisco (Paco) Montijo y Sofía de La Tour, nieto de Francisco Montijo y Elena Ullate. En otras palabras: es la tercera generación de
Franciscos Montijo, y como tal ha crecido y vivido con todo el privilegio y las posesiones que su nombre acarrean. Quico lleva toda su vida permitiéndose caprichos, igual que se los permitían a él cuando era pequeño. Pero no por eso ha dejado él de cumplir con sus obligaciones familiares: se ha casado con una chica de buena familia, ha tenido herederos y ha pasado las últimas tres décadas a la cabeza de la fortuna y el negocio familiar: el Grupo Montijo, dueño de una cadena de hoteles de lujo.


Francisco Montijo, el tercero, nació en 1967 primer hijo y nieto de los Montijo, por lo que siempre fue el favorito y más favorecido de todos, al igual que lo había sido su padre (también primer hijo y nieto en su generación). Como el abuelo y el padre también se llamaban Francisco Montijo, y a su padre ya le llamaban Paco, a él le llamaron Quico. Unos años después, nacieron sus hermanos Juan Carlos y Sophie. Por el lado de la hermana de su padre (Maritere), tuvo dos primos, Rebeca (tres años menor que él) y Alex (seis años menor que él). Maritere y Paco siempre habían tenido muy buena relación, por lo que Quico, Rebeca, Sophie, Alex y Juan Carlos a menudo pasaban largas temporadas de su infancia juntos. Rebeca siempre sintió predilección por su primo mayor, y a éste le gustaba la obvia admiración que la niña sentía hacia él.


A Quico le pilló la Movida en su temprana adolescencia, pero él siempre aprovechó el dinero y la independencia que tenía para acercarse al movimiento, saliendo con grupos de gente mucho mayor que él. Se aficionó al punk y no había concierto que se perdiera. Quico se escapaba con 15 años de casa para ir conciertos en el Rock-Ola. Allí se hizo amigo de personas con las que su familia jamás había entrado en contacto y se ganó su amistad a base de invitar a copas y coca. Entre sus amigos era conocido como el Marqués. Con 17 años, anunció en casa que quería ser promotor musical. Sus padres le sentaron y le dijeron que le financiarían todos los caprichos que quisiera, pero iba a acabar la carrera de derecho y a llevar la empresa familiar. De lo contrario le dejarían de pasar dinero y se las tendría que arreglar él solo.


A partir de entonces, Quico se dedicó a cumplir con sus “obligaciones” familiares (Facultad de derecho, buenas notas, un máster en empresariales después), mientras seguía frecuentando los lugares de la Movida, que, por otro lado cada vez se convertían en locales más comerciales y menos alternativos. En alguna ocasión llevó a su prima Rebeca y a su hermana Sophie con él a alguno de los bares de
los amigos, pero ninguna de las dos se interesó mucho por este ambiente y a él le decepcionó la indiferencia que ambas mostraban. El día que se graduó de su máster de Business Management, sus padres le regalaron un Ferrari de última gama. Desde entonces cambia el modelo cada año, y nunca está sin uno.


A los 24 años, cuando ya llevaba un par de años de directivo en Grupo Montijo, conoció a Andrea, una italiana de familia noble que había estado militando en el Partido Comunista Italiano y se había
peleado con su familia. A Quico le atraía el toque rebelde de Andrea, mientras que a ésta Quico le parecía mucho menos estirado y aburrido que los chicos que había conocido en su entorno familiar, sin tener la desventaja de ser de clase obrera (como los chicos que había conocido en el Partido). Se enamoraron inmediatamente. Durante un glorioso verano, Quico y Andrea se dedicaron a viajar por Asia haciendo dedo, en Vespinos y en algún autobús destartalado. A la vuelta, descubrieron que Andrea estaba embarazada, por lo que decidieron casarse inmediatamente. Andrea se reconcilió con su familia, y unos meses más tarde dieron a luz a Teresita, a la que siguió unos años más tarde Chisco (el cuarto Franciso Montijo en la saga familiar) y Lete (Manuel). Tras su 48 cumpleaños, y unos meses después de la muerte de su padre, Quico empezó a sentir una terrible desazón. Se acercaba a velocidad vertiginosa a los 50 y pensaba que la vida tenía que ofrecer algo más. Ya estaba cerca de la muerte. Necesitaba un cambio, algo que le sacudiera, que le hiciera sentirse joven otra vez. 

Un día, en el que se estaba sintiendo especialmente abatido, su secretaria Isabel (30 años) se ofreció a hacerle una mamada para animarle, y él aceptó. En mitad de la misma, tuvo una epifanía: había llegado el momento de permitirse vivir como realmente le daba la gana. Ya había cumplido con sus obligaciones como hijo, marido y padre. Ahora le tocaba vivir para él. Dedicar la última treintena de su vida a Quico, en vez de a los demás. Quico comenzó una aventura con Isabel. Le pidió a Andrea el divorcio, y se compró un Ferrari
vintage, en vez de uno nuevo.

 

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Nancho Novo
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