¿Cómo será mi futuro? ¿Cómo llenar el vacío? ¿Cómo me sentiré?. Esas son las preguntas que se hace Carolina Marín (tres veces campeona del mundo y oro olímpico en Río 2026) tras retirarse del deporte profesional.
La ya exjugadora de bádminton estrena una nueva etapa de incertidumbre e ilusión. Para afrontarla, charla con otra leyenda del deporte español, Amaya Valdemoro (tres anillos de la WNBA y seis medallas europeas), que la entrevista desde su experiencia de deportista de élite en el especial 'Gracias, Carolina. Una mirada hacia delante', en exclusiva en Movistar Plus el martes 23 de junio.
Dos referentes del deporte español que hicieron historia en sus disciplinas a nivel mundial mantienen una conversación imperdible para los espectadores de Movistar Plus sobre la increíble trayectoria de la onubense, sus renuncias para ser una de las mejores jugadoras de bádminton de todos los tiempos y de las ilusiones y miedos que afronta en esta "segunda juventud" (como dice la baloncestista) que la vida le regala tras celebrarlo todo como deportista.
"Este año he podido hacer el Rocío por primera vez en mi vida, es el cuarto mejor momento de mi vida tras mis éxitos deportivos, nunca pude hacerlo porque solía competir en Asia por estas fechas", confiesa Carolina Marín.

En este diálogo de oro, recuerdan la lesión de la badmintonista en la lucha por las medallas en París 2024 y la reacción de los aficionados españoles: "Es que me emociono, porque he visto pocas veces o nunca cómo la gente empatizó contigo, tenías que estar destrozada, pero me siento orgullosa, te felicito, por mujer, por lo difícil que es nuestro camino, de lo que te quiere la gente, de cómo te arroparon", comenta Valdemoro.
"Yo siempre intento sacar algo positivo. Creo que si hubiera ganado ese oro hubiera sido lo normal, pero cuando me pasó esa desgracia, todo el mundo supo valorar por fin lo que tenemos que superar, cada obstáculo que nos ponemos en cada camino y después de cada caída nos levantamos. Y la gente lo que más me da es las gracias por volverme a levantar y por los valores también fuera de la pista. Y yo en casa pensé ¿hubiera hecho esto por cualquier rival? Nunca se sabe", explica Marín, recordando también el bonito gesto que su rival, He Bingjiao, tuvo hacia ella en el podio olímpico.
"Ella me confesó que en nuestro partido ya no sabía qué hacer. Y yo me sentía imbatible. Cuando ella sube al podio ella en ningún momento sonríe con la medalla de plata, que eres la segunda mejor, y está enseñando el pin de España. Ella me comentó que lo hizo de corazón y que estaba segura de que los Juegos los hubiera ganado yo", concluye.
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